Prestatyn Soleado
Vení a Prestayn soleado
reía la chica del póster,
arrodillada en la arena
en blanco y tieso satén.
Detrás de ella, un buen pedazo
de costa; un hotel con palmeras
parecía expandirse desde sus muslos
y brazos abiertos que alzaban sus pechos.
Fue golpeada un día de marzo.
Hace unas semanas, y su cara
quedó desdentada y bizca;
enormes tetas y una entrepierna fisurada
fueron buenos blancos, y el espacio
entre sus piernas contuvo garabatos
que la ponían limpiamente a horcajadas
de una verga tuberosa y un par de huevos
autografiados Titch Thomas, mientras
que alguien había usado un cuchillo
o algo para tejear justo a través
de los labios y los bigotes de su sonrisa.
Era demasiado buena para esta vida.
Muy pronto, un gran desgarro atravesado
dejó sólo una mano y algo de azul.
Ahora se lee: Luchemos contra el cáncer
Philip Larkin. Sunny Prestatyn, en TWW
viernes, 27 de noviembre de 2009
miércoles, 25 de noviembre de 2009
Sé lo que eres. Entierra lo que no eres
Un sordomudo se inclinó sobre el mostrador de la oficina de cobranzas. El empleado tendió la mano con la palma hacia arriba. Y se miraron.
El sordomudo oyó los pies de la gente que corría y corría. Alargó la mano hacia el empleado, en la misma posición. Y se miraron.
Apretó la otra mano en el borde del mostrador. Apretó también los dientes. Dominó su jadeo y buscó a tientas con el pié una moneda en el suelo.
La gente corría, llegaba corriendo de todas partes. La multitud se había reunido rápidamente. Ninguno de los dos sabía de donde habían salido todos ellos, pero todas las caras se agrupaban en el mismo lugar. Podía olerles los alientos, los olores mezclados de mucha gente que aspira y aspira el aire que otros hombres necesitan para vivir.
Los dos olvidaron la posición en la que estaban y se agazaparon a ambos lados del mostrador.
El empleado tragó saliva. Le sangraba la nariz.
El sordomudo guardó silencio.
El reloj de la oficina dio las 8. Las luces empezaron a parpadear hasta apagarse.
En la más absorbente oscuridad, el empleado y el sordomudo tuvieron miedo. La multitud abrió la boca.
El sordomudo oyó los pies de la gente que corría y corría. Alargó la mano hacia el empleado, en la misma posición. Y se miraron.
Apretó la otra mano en el borde del mostrador. Apretó también los dientes. Dominó su jadeo y buscó a tientas con el pié una moneda en el suelo.
La gente corría, llegaba corriendo de todas partes. La multitud se había reunido rápidamente. Ninguno de los dos sabía de donde habían salido todos ellos, pero todas las caras se agrupaban en el mismo lugar. Podía olerles los alientos, los olores mezclados de mucha gente que aspira y aspira el aire que otros hombres necesitan para vivir.
Los dos olvidaron la posición en la que estaban y se agazaparon a ambos lados del mostrador.
El empleado tragó saliva. Le sangraba la nariz.
El sordomudo guardó silencio.
El reloj de la oficina dio las 8. Las luces empezaron a parpadear hasta apagarse.
En la más absorbente oscuridad, el empleado y el sordomudo tuvieron miedo. La multitud abrió la boca.
sábado, 21 de noviembre de 2009
martes, 17 de noviembre de 2009
Y después Bobby Fischer desapareció. Sin más

Nada de lo que le ha ocurrido al Gran Maestro podría entenderse sin dar marcha atrás en el tiempo, hasta un día de mayo de 1949 en que recibió como regalo un tablero de ajedrez en su Chicago natal. La obsesión del pequeño Bobby por descifrar aquel juego le llevó a incomunicarse del mundo, y su madre, preocupada por su carácter antisocial, puso un anuncio en el diario local Brooklyn Eagle preguntando por niños de su edad que tuvieran la misma afición.
La «partida del siglo», como sigue siendo conocido el duelo Fischer-Spassky, enfrentó al todavía muy joven estadounidense de 29 años y al campeón del mundo y entonces líder de una generación de estrellas del ajedrez entrenados a conciencia por el régimen soviético. El encuentro fue un episodio más de la Guerra Fría en el que los rusos denunciaron que los americanos habían instalado aparatos electromagnéticos en la sala para desorientar a su jugador y el pueblo estadounidense, desde el presidente Nixon a los millones de americanos que no habían jugado jamás al ajedrez, se olvidó por un momento del béisbol para apoyar a su genio.
El dinero le sobraba, pero lo despreciaba. Una vez se hubo retirado en el mejor momento de su carrera, el vacío dejado por el ajedrez lo ocuparon las lecturas sobre conspiraciones y teorías racistas que, como libros de caballería quijotescos, fueron agravando sus fantasías.
Dicen quienes lo conocen que el Gran Maestro del ajedrez, que el próximo marzo cumpliría 62 años, ha sido traicionado por su propia mente. Su caso recuerda al del matemático y esquizofrénico John Nash, nobel de Economía, cuya vida está también marcada por una mente que nunca llegó a controlar del todo. Fisher, prófugo de la justicia estadounidense, olvidado y neurótico, vivió exiliado entre Tokio y Manila, donde se casó con una filipina 40 años menor y tuvo una hija. Casi todos sus amigos le han abandonado y en el mundo del ajedrez crece la opinión de quienes creen que ha perdido el juicio.
El ajedrecista filipino Eugene Torre es una de las pocas personas que mantienen contacto con Fischer, de quien dice que es un hombre incomprendido. «Es honrado y honesto, un pedazo de ser humano».¿Loco? «Es un hombre de principios, lo sé porque le conozco desde hace muchos años. Está perfectamente cuerdo, pero sus opiniones son polémicas y hacen que la gente crea que está desequilibrado. Le han hecho mucho daño», dice Torre, que asegura no saber dónde se encuentra Fischer ahora mismo.
Falleció el jueves 18 de enero de 2008 a los 64 años, (tantos años como casillas tiene el tablero de ajedrez) en Reikjavik (Islandia) a causa de una enfermedad renal.
Los primeros 7 reyes de Roma
RÓMULO
Existen varias versiones de la muerte de Rómulo, bien arrebatado por los cielos en medio de una tempestad provocada por su padre Marte o bien asesinado por unos senadores conspiradores. Moriría en el 717 a. C. Acabará divinizado y adorado bajo la advocación de Quirino.
NUMA POMPILIO
Numa concluyó su reinado en absoluta paz, poco después de haber cumplido los ochenta años y luego de cuarenta y tres reinado. Su vida fue apagándose poco a poco a causa de la vejez y de una dulce enfermedad.
TULIO HOSTILIO
Según cuenta la leyenda, las acciones belicosas de Tulio Hostilio acabaron con la paciencia del dios Júpiter, quien, encolerizado, le mató con su rayo. Pero el historiador Tito Livio cuenta que fue muerto a manos de los nobles que no estaban muy contentos con su mandato. Su reinado duró 32 años.
ANCO MARCIO
Tras 24 años de reinado murió posiblemente de muerte natural, como su abuelo antes que él, siendo recordado como uno de los grandes pontífices de Roma.
TARQUINO EL ANTIGUO (O TARQUINO PRISCO)
Murió asesinado por dos pastores escogidos por los dos hijos de Anco Marcio como venganza a la infamia que Tarquino el Antiguo había promovido para alejarlos del trono.
SERVIO TULIO
Fue asesinado por su propia hija Tulia. Su muerte fue todo un escándalo en su época. Tulia conspiró junto con su amante Lucio Tarquinio, más tarde conocido como el Soberbio. El rey fue acorralado en una calle estrecha situada en el Civus Orbius y fue arrollado por el carro conducido por Tulia, quien pasó por encima de su padre varias veces hasta convencerse de que efectivamente había muerto.
TARQUINO EL SOBERBIO
El oráculo le vaticinó que moriría aplastado por una casa. Durante su exilio en Tusculum y en Cumas, curiosa, y trágicamente, falleció al ser golpeado por el caparazón de una tortuga, que fue soltado por un quebrantahuesos desde el aire.
Existen varias versiones de la muerte de Rómulo, bien arrebatado por los cielos en medio de una tempestad provocada por su padre Marte o bien asesinado por unos senadores conspiradores. Moriría en el 717 a. C. Acabará divinizado y adorado bajo la advocación de Quirino.
NUMA POMPILIO
Numa concluyó su reinado en absoluta paz, poco después de haber cumplido los ochenta años y luego de cuarenta y tres reinado. Su vida fue apagándose poco a poco a causa de la vejez y de una dulce enfermedad.
TULIO HOSTILIO
Según cuenta la leyenda, las acciones belicosas de Tulio Hostilio acabaron con la paciencia del dios Júpiter, quien, encolerizado, le mató con su rayo. Pero el historiador Tito Livio cuenta que fue muerto a manos de los nobles que no estaban muy contentos con su mandato. Su reinado duró 32 años.
ANCO MARCIO
Tras 24 años de reinado murió posiblemente de muerte natural, como su abuelo antes que él, siendo recordado como uno de los grandes pontífices de Roma.
TARQUINO EL ANTIGUO (O TARQUINO PRISCO)
Murió asesinado por dos pastores escogidos por los dos hijos de Anco Marcio como venganza a la infamia que Tarquino el Antiguo había promovido para alejarlos del trono.
SERVIO TULIO
Fue asesinado por su propia hija Tulia. Su muerte fue todo un escándalo en su época. Tulia conspiró junto con su amante Lucio Tarquinio, más tarde conocido como el Soberbio. El rey fue acorralado en una calle estrecha situada en el Civus Orbius y fue arrollado por el carro conducido por Tulia, quien pasó por encima de su padre varias veces hasta convencerse de que efectivamente había muerto.
TARQUINO EL SOBERBIO
El oráculo le vaticinó que moriría aplastado por una casa. Durante su exilio en Tusculum y en Cumas, curiosa, y trágicamente, falleció al ser golpeado por el caparazón de una tortuga, que fue soltado por un quebrantahuesos desde el aire.
3 mujeres
Tres mujeres de colores
Caminaban por la calle
La negra se llamaba Blanca
Y tenía un piloto rojo
La blanca se llamaba Celeste
Y tenía un piloto azul
La amarilla se llamaba Jorgelina
Y tenía tuberculosis
Caminaban por la calle
La negra se llamaba Blanca
Y tenía un piloto rojo
La blanca se llamaba Celeste
Y tenía un piloto azul
La amarilla se llamaba Jorgelina
Y tenía tuberculosis
martes, 10 de noviembre de 2009
El Corderito
Cuando éramos más chicas, mi hermana y yo, antes de Navidad comprábamos un corderito. Lo manteníamos en el patio de la casa. Le poníamos nombre, por ejemplo, Luchito. Lo queríamos, le dábamos pastito, mucho cariño. Nos pasábamos abrazados todo el tiempo. Era nuestro mejor amigo. El corderito. Era hermoso con su lanita suave y blanca. Se dejaba querer, lo queríamos. Era lo mejor de la vida. Lo sacábamos a pasear, con un lazo para que no se escapara. Era maravilloso. La verdad que todos en la casa lo amábamos. Luchito era nuestro motivo y razón de existir. La abuela me decía ‘andá a ver cómo está Luchito’, y yo partía corriendo al patio para ver a mi amigo Luchito, el corderito. Lo alimentábamos muy bien. Era el centro de nuestra atención. Era el ser viviente más importante de nuestra casa y de mundo.
Luego llegaba el 25 de Diciembre y todos estábamos muy contentos. Matábamos a Luchito y la verdad que era exquisito.
Luego llegaba el 25 de Diciembre y todos estábamos muy contentos. Matábamos a Luchito y la verdad que era exquisito.
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